martes, 18 de julio de 2017

Reivindicación de Constance y Ellen Hill, las hermanas inventoras de la ruta literaria Jane Austen

Hoy, 18 de julio de 2017, se cumplen doscientos años del fallecimiento de Jane Austen (1775-1817), y la autora inglesa no podría estar más viva. La posteridad le ha compensado con creces el escaso aprecio (y hasta el ninguneo) que recibió en vida como escritora y en cierto sentido, como mujer. Basta leer su epitafio en la catedral de Winchester para hacerse una idea: ni una sola mención a su trabajo como escritora.
Lápida con el epitafio de Jane Austen
(catedral de Winchester, Inglaterra). 
La lápida de Jane Austen está en el suelo, a la izquierda de la nave principal, una sencilla losa negra con esta leyenda: “En recuerdo de Jane Austen, la hija menor del difunto reverendo George Austen, quien fuera rector de la parroquia de Steventon en este condado. Abandonó esta vida el 18 de julio de 1817, a los 41 años, tras una larga enfermedad soportada con la paciencia y esperanza de una verdadera cristiana. La bondad de su corazón, la dulzura de su carácter y su inteligencia le valieron la admiración de cuantos la conocieron, junto con el más tierno amor de sus seres queridos. La pena de su familia es tan grande como irreparable es su pérdida, pero aun en su más profunda aflicción, les consuela la firme aunque humilde esperanza de que su bondad, devoción, fe y pureza hayan hecho a su alma merecedora de la lucha por su redención".
Escaleras al dormitorio de Jane Austen
(casa-museo de Chawton).
Mucho más entusiastas de Jane Austen fueron Constance Hill (1844-1929),escritora, y su hermana Ellen G. Hill (ilustradora), quienes en 1901 publicaron Jane Austen: sus hogares y sus amigos, el primer recorrido literario reivindicativo de Jane y el libro que en cierto modo iniciaría la fiebre austeniana. Constance Hill relata el peregrinaje que realizó por los lugares donde Jane vivió, empezando por Steventon (su lugar de nacimiento) y siguiendo de modo cronológico por Bath, Southampton y finalmente Chawton, donde escribió sus grandes obras maestras. 
'Jane Austen: sus hogares y sus
amigos' (Constance y Ellen Hill).
Jane Austen: sus hogares y sus amigos está ilustrado con dibujos en blanco y negro llenos de encanto realizados por Ellen G. Hill, y contiene citas extraídas de las cartas de Jane así como recuerdos de su familia. El libro también recorre el antiguo colegio donde estudió Jane y las casas de los vecinos que tanto oímos mencionar en las cartas de la escritora. Y, por supuesto, no faltan tampoco las reflexiones de Constance Hill acerca de cómo influyeron esos lugares en la ficción de la autora de Orgullo y Prejuicio o Sentido y Sensibilidad.
Mesa donde Jane Austen escribió sus novelas
(casa-museo de Chawton, Inglaterra).
Jane Austen ya era bastante famosa antes de que apareciera el libro de las hermanas Hill. Tras su muerte, su fama había ido creciendo imparable, como agua que empapara la tierra porosa. Tanta gente llegaba a Winchester preguntando por su tumba, que en 1850 un sacristán promovió una colecta para "recopilar la vida y obra de la señorita Austen". Pero lo cierto es que el libro de las hermanas Hill fue el que desencadenó la fiebre mitómana
Turistas procedentes del mundo entero siguen hoy llegando hasta el sur de Inglaterra para conocer y recorrer pasillos y salones, cuartos y cocinas donde vivió Jane, admirar la mesa donde escribió sus novelas más emblemáticas e imbuirse en el ambiente austeniano. La casa-museo de Chawton es la diana de esa peregrinación: allí se mudaron Jane, su hermana Cassandra y su madre en 1809 y está llena de pertenencias de la familia.
Set de novelas de Jane Austen (casa-museo de Chawton).
Cuando en 1917 en Chawton se celebró el primer aniversario de la muerte de Jane Austen, allí estuvieron las hermanas Hill, protagonistas de excepción mientras se descubría una placa en honor a Jane en las paredes del cottage. La placa de roble macizo había sido diseñada por Ellen Hill y en su ornamentación sugería temas relacionados con la vida de Jane. Así, el marco representaba una ventana de Sydney Bath, donde los Austen vivieron entre 1801 y 1804, y para la delicada moldura que rodeaba la placa se había copiado el bordado de un pañuelo de muselina realizado por la propia Jane Austen.
La placa reza así: "Jane Austen vivió aquí de 1809 a 1817. De aquí salieron al mundo todos sus obras. Sus admiradores en este país y en América se han unido para erigir esta placa. Un arte como el suyo nunca envejecerá".
Por supuesto, las hermanas Hill, artífices del primer "viaje sentimental" al mundo de Jane Austen, no podían faltar a esa conmemoración. Los hogares y los amigos de Jane le deben mucho a las dos, sobre todo a Constance. Hoy como ayer, la lectura de su libro hace brotar unas ganas incontenibles de coger el primer avión y plantarse en el condado de Hampshire para respirar el aire que respirara Jane Austen.
Y tenían razón hace cien años: el arte de Jane Austen no envejece. Al contrario. Así que pasen otros cien años.

No hay comentarios:

Publicar un comentario