domingo, 23 de julio de 2017

Diecisiete años sin Carmen Martín Gaite: sus fotos y poemas más desconocidos

(Podéis leer más sobre Martín Gaite aquí y un poco más aquí)


Carmen Martín Gaite (1925-2000).
El 23 de julio de 2000 moría la escritora Carmen Martín Gaite (1925-2000) a los 74 años, así que hoy se cumplen 17 desde su fallecimiento y nos acercamos un poco más al vigésimo aniversario de su ausencia.

Fue la primera mujer en recibir el premio Nacional de Literatura, en 1978, por El cuarto de atrás, aunque en mente de todos estaban aquellos visillos entre los cuales emergió su voz como narradora contra los estereotipos y la cerrazón de la España de posguerra.


'El escondite inglés'
(Carmen Martín Gaite).

Pareciera que todo está dicho sobre su obra como novelista, cuentista y articulista, así que hoy me quiero centrar en su faceta más desconocida como poeta. He estado releyendo el libro Poemas, editado a título póstumo por Plaza y Janés en 2001. La mayoría son versos de juventud que la autora había publicado en 1976 en el volumen titulado A rachas. Lo curioso de la edición del año 2001 es que incorpora un CD con el recitado de la propia Carmen. 

Una jovencita Martín Gaite ataviada
con gorro y abrigo de botones.
Me emociona escuchar su voz "representando lo leído, saliendo y entrando de la palabra impresa", como ella misma describía el arte de recitar poesía. Carmen Martín Gaite era uno de los rostros más sonrientes de la Feria del Libro de Madrid, con su blanca melena y sus gorros de colores, y la Feria madrileña la sigue recordando cada año a través de las actividades que organiza en el pabellón que lleva su nombre. 


'Mi ración de alegría' (C. Martín Gaite).
Sin embargo, lo cierto es que sus libros se venden mucho menos de lo que merecen y el tiempo los va echando en el olvido. Confío en que de aquí al vigésimo aniversario de su fallecimiento las editoriales que la editan se apliquen para organizar una efeméride lucida en el aspecto cultural y provechosa en el ámbito comercial. Recuerdo bien a Carmen, la vi varios años en la Feria del Libro. Me gustaba contemplarla en la media distancia, sus ojos chispeantes, su rostro plegado en decenas de finas líneas arrugadas, su alegría infantil, su manera de abanicarse el calor sin desmerecer una sonrisa. 


La escritora Carmen Martín Gaite.
Había perdido a su única hija y la literatura la había salvado (eso decía), por lo que pocas cosas podían ya entristecerla (eso decía). Reivindicaba (ved el poema sobre estas líneas) su ración de alegría, de modo parecido a como Virginia Woolf reclamaba una habitación propia. Tan sólo dos veces me acerqué a pedirle a Carmen un autógrafo en la Feria del Libro. Para entonces ya había leído Nubosidad variable y también La reina de las nieves, y en los años venideros leería el resto de su obra, sintiendo que un lazo me unía a su literatura, a  sus historias, a sus mujeres.

'Jaculatoria' (Carmen Martín Gaite, del libro 'Poemas').
Un lazo fuerte pero sin asomo de rigor mortis. Un lazo graciosamente atado, similar al que me conecta con Jane Austen, Tracy Chevalier, Natalia Ginzburg, Gioconda Belli, Marianne Fredriksson, Carmen Laforet o Magda Szabó, por citar únicamente a algunas de las escritoras tótem que me han acompañado e iluminado durante los últimos entatitantos años.

Sin duda, leer a Martín Gaite, releerla y regalar sus libros es el mejor atajo contra el olvido. Para quienes no sepáis por dónde empezar, un consejo: escoged cualquiera de los títulos que aparecen en la siguiente foto. 


Y quienes queráis recordarla como era en sus últimos años observad esta foto, sin fechar pero aventuro que ya habría cumplido los setenta. Me parece una imagen que deja entrever gran parte de su carácter.

17 años sin Carmen Martín Gaite.
Carmen está sentada en una piedra en lo que parece ser el borde de un camino, lleva el blanco cabello recogido en un sencillo moño y reposa los brazos cruzados sobre un bolso escueto. Tiene alzada la barbilla en un gesto firme, casi retador, a juego con su perfil decidido y hasta tozudo. Y tiene, sobre todo, la mirada levantada hacia el infinito.

martes, 18 de julio de 2017

Reivindicación de Constance y Ellen Hill, las hermanas inventoras de la ruta literaria Jane Austen

Hoy, 18 de julio de 2017, se cumplen doscientos años del fallecimiento de Jane Austen (1775-1817), y la autora inglesa no podría estar más viva. La posteridad le ha compensado con creces el escaso aprecio (y hasta el ninguneo) que recibió en vida como escritora y en cierto sentido, como mujer. Basta leer su epitafio en la catedral de Winchester para hacerse una idea: ni una sola mención a su trabajo como escritora.
Lápida con el epitafio de Jane Austen
(catedral de Winchester, Inglaterra). 
La lápida de Jane Austen está en el suelo, a la izquierda de la nave principal, una sencilla losa negra con esta leyenda: “En recuerdo de Jane Austen, la hija menor del difunto reverendo George Austen, quien fuera rector de la parroquia de Steventon en este condado. Abandonó esta vida el 18 de julio de 1817, a los 41 años, tras una larga enfermedad soportada con la paciencia y esperanza de una verdadera cristiana. La bondad de su corazón, la dulzura de su carácter y su inteligencia le valieron la admiración de cuantos la conocieron, junto con el más tierno amor de sus seres queridos. La pena de su familia es tan grande como irreparable es su pérdida, pero aun en su más profunda aflicción, les consuela la firme aunque humilde esperanza de que su bondad, devoción, fe y pureza hayan hecho a su alma merecedora de la lucha por su redención".
Escaleras al dormitorio de Jane Austen
(casa-museo de Chawton).
Mucho más entusiastas de Jane Austen fueron Constance Hill (1844-1929),escritora, y su hermana Ellen G. Hill (ilustradora), quienes en 1901 publicaron Jane Austen: sus hogares y sus amigos, el primer recorrido literario reivindicativo de Jane y el libro que en cierto modo iniciaría la fiebre austeniana. Constance Hill relata el peregrinaje que realizó por los lugares donde Jane vivió, empezando por Steventon (su lugar de nacimiento) y siguiendo de modo cronológico por Bath, Southampton y finalmente Chawton, donde escribió sus grandes obras maestras. 
'Jane Austen: sus hogares y sus
amigos' (Constance y Ellen Hill).
Jane Austen: sus hogares y sus amigos está ilustrado con dibujos en blanco y negro llenos de encanto realizados por Ellen G. Hill, y contiene citas extraídas de las cartas de Jane así como recuerdos de su familia. El libro también recorre el antiguo colegio donde estudió Jane y las casas de los vecinos que tanto oímos mencionar en las cartas de la escritora. Y, por supuesto, no faltan tampoco las reflexiones de Constance Hill acerca de cómo influyeron esos lugares en la ficción de la autora de Orgullo y Prejuicio o Sentido y Sensibilidad.
Mesa donde Jane Austen escribió sus novelas
(casa-museo de Chawton, Inglaterra).
Jane Austen ya era bastante famosa antes de que apareciera el libro de las hermanas Hill. Tras su muerte, su fama había ido creciendo imparable, como agua que empapara la tierra porosa. Tanta gente llegaba a Winchester preguntando por su tumba, que en 1850 un sacristán promovió una colecta para "recopilar la vida y obra de la señorita Austen". Pero lo cierto es que el libro de las hermanas Hill fue el que desencadenó la fiebre mitómana
Turistas procedentes del mundo entero siguen hoy llegando hasta el sur de Inglaterra para conocer y recorrer pasillos y salones, cuartos y cocinas donde vivió Jane, admirar la mesa donde escribió sus novelas más emblemáticas e imbuirse en el ambiente austeniano. La casa-museo de Chawton es la diana de esa peregrinación: allí se mudaron Jane, su hermana Cassandra y su madre en 1809 y está llena de pertenencias de la familia.
Set de novelas de Jane Austen (casa-museo de Chawton).
Cuando en 1917 en Chawton se celebró el primer aniversario de la muerte de Jane Austen, allí estuvieron las hermanas Hill, protagonistas de excepción mientras se descubría una placa en honor a Jane en las paredes del cottage. La placa de roble macizo había sido diseñada por Ellen Hill y en su ornamentación sugería temas relacionados con la vida de Jane. Así, el marco representaba una ventana de Sydney Bath, donde los Austen vivieron entre 1801 y 1804, y para la delicada moldura que rodeaba la placa se había copiado el bordado de un pañuelo de muselina realizado por la propia Jane Austen.
La placa reza así: "Jane Austen vivió aquí de 1809 a 1817. De aquí salieron al mundo todos sus obras. Sus admiradores en este país y en América se han unido para erigir esta placa. Un arte como el suyo nunca envejecerá".
Por supuesto, las hermanas Hill, artífices del primer "viaje sentimental" al mundo de Jane Austen, no podían faltar a esa conmemoración. Los hogares y los amigos de Jane le deben mucho a las dos, sobre todo a Constance. Hoy como ayer, la lectura de su libro hace brotar unas ganas incontenibles de coger el primer avión y plantarse en el condado de Hampshire para respirar el aire que respirara Jane Austen.
Y tenían razón hace cien años: el arte de Jane Austen no envejece. Al contrario. Así que pasen otros cien años.

lunes, 10 de julio de 2017

‘Las caras del mar’ de Maite Cabrerizo, lectura imprescindible para este verano



Maite Cabrerizo, periodista y escritora.
La periodista y escritora Maite Cabrerizo ha puesto rostro a las caras del mar. Ha sacado del anonimato a Iván, Jorge, Manu, Evangelina, Ana, Carla, Arantxa, Isaac, Lidia, Pablo, Benigno… Ha contado la historia íntima y a la vez inmensa de 36 personas que han hecho del mar su vida; personas “que a cambio de nada lo dan todo”, día sí y día también, ya sea bajo el sol inclemente o empapadas  por una lluvia hostil, a la hora de la siesta o con las primeras luces del alba, viendo una patera zozobrar o suspendidas de un cable sobre las olas revueltas.

Tristes caras del mar que viajan en patera.
Durante nueve meses, en el blog de Salvamento Marítimo Maite ha ido publicando las intrahistorias de estos hombres y mujeres anónimos y vocacionales, a quienes jamás podremos pagar con dinero todo lo que su trabaje vale. Son marinos, pilotos de barco y de helicópteros, buzos, nadadores de rescate, muchos de los cuales tienen por rutina el salvar vidas y hacer del mar un lugar seguro. También entrevista Maite a cocineros, mecánicos, vigilantes y hasta un técnico de Análisis y Planificación que ha querido ser la Cara del Mal. Todos, sin excepción, han desnudado su alma y ella la ha trasladado al papel virtual de un blog.

A estas caras del mar Maite Cabrerizo les ha hecho la mejor foto fija de todas las posibles con el instrumento que mejor maneja: las redes de palabras. Y ahora Juanjo García Carretero les ha puesto música y letra en este vídeo.  Los dos lo han hecho con mucho cariño. Sabiendo que Salvamento Marítimo ha sido para Maite más que un viaje. Sabiendo que ha sido el VIAJE, como dice Maite. Un VIAJE que, estoy completamente segura, va a continuar hasta completar el retrato más fiel y más humano de las equiscientas caras del mar que aún  nos falta por descubrir.

video