lunes, 13 de febrero de 2017

Trump y Le Pen deberían leer a Kapuscinski y a Heródoto

(Más sobre historia de los griegos y sobre Grecia)

Ryszard Kapuscinski (1932-2007), periodista y escritor.
Estoy leyendo Viajes con Heródoto, el libro donde el periodista y escritor polaco Ryszard Kapuscinski (1932-2007) relata algunos de sus viajes durante los más de cincuenta años que dedicó al periodismo. Me lo regaló mi buen amigo Yiannis Mantas, griego de la isla de Lesbos, excelente periodista y amable anfitrión.

'Viajes con Heródoto',  obra
de Ryszard Kapuscinski.
Hay muchas razones por las cuales el presidente estadounidense Donald Trump y la ultraderechista francesa Marine Le Pen deberían leer a Kapuscinski y a Heródoto de Halicarnaso (485-426 a.C.), el padre de la historia y el primer reportero profesional que hizo una crónica del mundo que conocían lo griegos. Primero, porque les haría más sabios; segundo, porque pasarían un buen rato; tercero, porque les podría incluso abrir la mente; y cuarto, porque aprenderían que hay muchos mundos, que cada uno es único e importante, que hay que conocerlos porque cada cultura es un espejo en el que se refleja la nuestra.

Hay una quinta razón para Trump y Le Pen: entender que es preferible pasar a la Historia por hacer algo Grande, Beneficioso y Moral, que ser recordados brevemente como personajes que durante unos pocos años empobrecieron el capital humano, cultural y ético de sus países. La Historia es implacable con los mediocres venidos a más.

Caída del Muro de Berlín, en 1989.
Heródoto lleva 2.500 años siendo Historia, estudiado en las universidades, es uno de los nombres claves en la Grecia clásica. Tal vez Kapuscinski no llegue a su altura, por muchas guerras, golpes de Estado y revoluciones que haya cubierto en Asia, Europa y las Américas. Sus reportajes en África en los años sesenta y setenta relataron el fin de los imperios coloniales, aunque quizá tampoco el ser premio Príncipe de Asturias 2003 de Comunicación y Humanidades le asegure un sitio en la Historia dentro de…. digamos noventa años. Pero, hoy por hoy, la obra de Kapuscinski, su forma de contar cómo cruzó por primera vez el Telón de Acero desde su Polonia natal en 1956, su primera misión en India, su afán por traspasar fronteras –físicas, culturales y mentales–, su mirada comprensiva al mundo, le hacen merecedor de estudio y elogio.

Heródoto (485-426 a.C.)
En su equipaje, Kapuscinski siempre llevaba el libro Historia, de Heródoto, que leía, subrayaba y volvía a leer, encontrando siempre una enseñanza, una inspiración, un párrafo revelador. De Heródoto tomó Kapuscinski el ansia de escuchar y comprender al Otro, la fascinación por la otredad. Una otredad que desdeñan Trump y Le Pen, especialmente conocidos por repudiar al diferente, ya sea un blanco como ellos, pero pobre, un emigrante o alguien a quien la vida ha puesto al otro lado del muro. Lo dicho: a Trump y Le Pen les vendría bien leer estas líneas de Heródoto, en las que enumeraba las diferencias entre griegos y egipcios:

[En Egipto] "son las mujeres las que venden, compran y negocian públicamente, y los hombres hilan, cosen y tejen... Allí los hombres llevan la carga sobre la cabeza y las mujeres sobre los hombros. Las mujeres orinan en pie, y los hombres en cuclillas..." Y mientras recopila la larga lista de usos y costumbres egipcios, Heródoto afirma: "Los egipcios por un lado y nosotros, los griegos, por otro, somos tan diferentes y, sin embargo, convivimos bien", y en seguida echa en cara a sus compatriotas griegos su soberbia, engreimiento y sentido de superioridad.


Frontera en la India colonial, años 40.
Las enseñanzas de Heródoto y Kapuscinski son interminables, pero baste por hoy con rescatar dos: primero, que los imperios se repiten y el ser humano apenas ha cambiado con el devenir del tiempo; y segundo, que no hay necesidad de fronteras atificiales, pues la conquista y la defensa se dan entre los soberanos, no entre el pueblo llano.

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