domingo, 29 de mayo de 2016

Susan Sarandon, tan guerrera como Louise hace 25 años

(Más sobre Susan Sarandon y sobre sus películas)

Susan Sarandon (1946), fotografiada
en una entrevista en 'La Vanguardia'.
Amo a Susan Sarandon (1946). Me enamoré de ella en la película Thelma y Louise (dirigida por Ridley Scott en 1991), y eso que Geena Davis (1956) era más guapa y al debutante Brad Pitt le quedaban los jeans de infarto. Si me prendé de Susan fue precisamente por sus imperfecciones, su rostro peculiar, sus ojos un tanto saltones, su cuerpo lejos del canon, y porque sentí que Susan era Louise y Louise era Susan en esa película-alegato contra la violencia machista. Ese filme fue todo un revulsivo para una generación de mujeres, y lo sigue siendo, veinticinco años después de su estreno.


Sarandon y Davis en un fotograma
de 'Thelma y Louise' (1991).
He seguido la carrera profesional de Susan Sarandon, he leído mucho sobre su activismo político y social, he escrito varias veces sobre ella (de hecho, la entrada más vista de este blog desde 2011 es Antonio López y Susan Sarandon: los surcos de la vida), y me alegra ver que sigue siendo una mujer independiente, sin pelos en la lengua, irreverente incluso, nada orgullosa al aceptar sus papeles cinematográficos.

No es nada fácil ser una estrella en Hollywood y lograr el respeto de la industria, siendo mujer, y seguir trabajando cuando se está a punto de cumplir los setenta años.


Sarandon y Davis se reencuentran para
 celebrar 25 años de 'Thelma y Louise'

(festival de Cannes, 2016).
Susan Sarandon no teme al riesgo: lo demostró interpretando a la monja de Pena de muerte  (1995) que lucha por la absolución espiritual de un condenado; una película con la que ganó el Oscar a la Mejor Actriz en 1995. A Susan le gusta experimentar, y buena prueba de ello es la inclasificable película El atlas de las nubes (2012), en la que se empeñó en aparecer. Como mujer y como actriz parece carecer de prejuicios: basta ver sus recientes fotos en el festival de Cannes exhibiendo escote, o leer sus últimas declaraciones, en las que afirma que cuando cumpla los ochenta años le gustaría dirigir películas pornográficas.

Es única para hacer llorar al espectador, y así lo ha destacado más de un  crítico cinematográfico. Ella sola es capaz de mantener en pie películas mediocres como Quédate a mi lado (1998), donde brillaba más que Julia Roberts. En los últimos años, más por necesidad que por elección, ha trabajado sobre todo en series de televisión, cortometrajes y películas independientes y de bajo coste.

El próximo viernes, 3 de junio, se estrena en España su última película, una comedia dramática titulada Una madre imperfecta, en la que encarna a una reciente viuda que se muda desde Nueva York a Los Ángeles para vivir cerca de su hija. Ese viaje cambiará su vida. Habrá que verla.



miércoles, 25 de mayo de 2016

La latinista Mary Beard, premio Princesa de Asturias 2016

(Más sobre Mary Beard y sobre la Roma clásica)

Mary Beard (1955), la historiadora y latinista británica para quien los romanos de la Roma clásica son más cercanos que la mayoría de sus vecinos, ha sido elegida premio Princesa de Asturias de las Ciencias Sociales 2016. Es una investigadora atípica, rigurosa y amena, que lo mismo imparte clases en la Universidad de Cambridge que realiza documentales en la cadena de televisión BBC.


Mary Beard, con el Foro Romano al fondo.
La primera vez que oí hablar de Mary Beard fue en un vídeo sobre el Imperio Romano que cacé en Internet. En realidad, era una serie de tres capítulos llamada Conoce a los romanos (Meet the  Romans), que puede verse en Youtube y que cuenta la vida real en la Roma clásica. Está disponible con subtítulos en inglés.

Seguir a esta divulgadora de la historia y del arte es un placer. Su aparente excentricidad en lo personal no le resta un ápice de seriedad. Sus andanzas pueden seguirse tanto en su blog como desde su cuenta de Twitter, donde hoy mismo ha escrito, en castellano, agradeciendo la concesión del premio. Está convencida de que los romanos fueron los inventores de la globalización, con su red de comunicaciones que, hace más de 2000 años, ya permitía salir de Roma por una carretera que acababa en España.

Reconstrucción virtual del Coliseo de Roma.
Mary Beard es también escritora. La mayoría de sus libros están traducidos al castellano, entre ellos, El triunfo romano; Pompeya, donde ofrece una visión muy original sobre la ciudad enterrada bajo el Vesubio; o La herencia viva de los clásicos, donde recopila los principales artículos que ha ido publicando en el suplemento literario de The Times. 

Ruinas de Pompeya.
Como homenaje a Mary Beard, qué mejor que bucear por la vida y obras de sus amados romanos. A sólo un clic de distancia, tecleando la dirección Vici.org, aparecerán en la pantalla del ordenador edificios, murallas, batallas y todo tipo de ruinas arqueológicas, con detalles artísticos y curiosidades sobre los monumentos erigidos por los romanos y que aún siguen en pie, asombrándonos con la belleza de sus proporciones y su majestuosidad. Para muestra, las ruinas de Pompeya.

domingo, 15 de mayo de 2016

Escapada de fin de semana a Tarragona y Poblet

(Escapada a Cataluña y varios rincones con encanto en Barcelona)

El AVE ha puesto a Tarragona a tiro de piedra como escapada de fin de semana desde Madrid, aunque en coche también está relativamente cerca (poco más de cinco horas), y esta última opción permite visitar también el cercano monasterio de Poblet. Durante el Imperio romano, Tarragona (su nombre latino es Tarraco) fue una de las principales ciudades de Hispania, y de esa época sobreviven dos magníficas ruinas: el majestuoso Anfiteatro (al borde del mar) y el imponente Circo, además de arcos y otros restos. El conjunto arqueológico de Tarraco es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Anfiteatro romano de Tarragona (Cataluña).
Visité Tarragona el pasado puente del 1 de Mayo. Tenía muchas ganas de volver desde que, hace años, pasé allí una sola noche (de camino de Francia a Madrid) y no pude ver casi nada de la ciudad, Así que esta vez, el Anfiteatro romano fue la primera parada. Es del siglo II d.C. y en él tenían lugar espectáculos populares, fundamentalmente luchas de gladiadores. En la actualidad, se representan obras de teatro y conciertos. Las gradas más próximas al mar han sido reconstruidas, y bajo la arena pueden verse los pasillos por donde se movían los gladiadores, metían a las fieras para la lucha y se daba servicio a los espectáculos. En sus buenos tiempos, el Anfiteatro albergó hasta 14.000 espectadores.

Túneles de las vueltas interiores del
Circo romano de Tarragona. 
El Circo es de finales del siglo I d.C. y en él se celebraban carreras de cuádrigas tiradas por caballos. Se extendía desde la actual fachada al mar hasta el ayuntamiento, pero hoy puede verse sólo una ínfima parte, ya que desde el siglo V lo fueron demoliendo, usando sus piedras, columnas y bóvedas para levantar otras construcciones. Es decir, se aprovecharon las estructuras originales como base para las nuevas edificaciones, de forma que el Circo romano quedó subsumido en el centro urbano. Este hecho, curiosamente, ha permitido que el Circo de Tarragona sea quizá el mejor conservado del mundo.

Se visitan la cabecera oriental (puerta Triumphalis) y parte de las gradas, así como varios de los túneles, que eran los que, bajo la arena, soportaban el graderío superior, donde se sentaban los espectadores. La visita merece la pena, tanto por ver lo que hoy queda como por recrear lo que fue, pues a lo largo del recorrido hay vídeos, maquetas y paneles explicativos con la historia y usos del Circo.

Plaza del Rey (Tarragona).
Al lado del Circo se halla la plaza del Rey, peatonal y llena de terrazas al aire libre. Está rodeada por el Museo Arqueológico y por la torre del Pretorio, que también merecen una visita, para completar la visión de la Tarraco monumental. En esta plaza el bar más famoso es La Casa del Vermut, muy populoso por sus buenos precios y el vermut, claro está.

Trampantojo (plaza Sedassos, Tarragona).
Una curiosidad cerca de allí es la fachada-trampantojo que hay en la plaza de Sedassos, muy moderna pues es del año 1995. La explicación de sus pinturas puede leerse aquí. Y, por supuesto, hay que acercarse a la catedral, construida en estilo gótico en la parte más alta de la ciudad. La catedral actual se erige sobre lo que fue una mezquita árabe. Antes de la mezquita existió una iglesia visigótica, y mucho antes hubo un templo, dedicado a Augusto y consagrado al culto romano.

El puerto de pescadores, la Rambla, el Balcón del Mediterráneo (mirador con vistas al anfiteatro y el mar) o la plaza del Foro son otros puntos cardinales interesantes de Tarragona, ya sea para pasear, tapear o disfrutar de un atardecer con vistas.

Fuente del claustro de Poblet (Tarragona).
Entre Tarragona y Madrid se encuentra el monasterio de Poblet, mandado construir por Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona, quien lo entregó a los monjes cistercienses de la abadía francesa de Fontfroide en el siglo XII. Aquí se enterraron los reyes de Aragón desde finales del siglo XIV hasta la extinción de esa casa real, en el siglo XV.

Claustro del monasterio de Poblet.
Como en la actualidad es un monasterio de clausura, sólo pueden verse algunas partes, y siempre en visita guiada. El claustro y su soberbia fuente son de las principales atracciones del monasterio. La biblioteca y el refectorio se ven únicamente por fuera, pero la iglesia se puede recorrer libremente y admirar las lápidas sepulcrales de los reyes de Aragón. Desde la cubierta superior se disfruta de una bonita vista de los tres campanarios (románico, gótico y barroco).

Dragón, en una barandilla del
monasterio de Poblet (Tarragona)..
El monasterio de Poblet reserva una curiosa sorpresa: la bajada desde la cubierta superior hacia la salida se efectúa por una escalera con una barandilla de hierro forjado, de época moderna, de lo más peculiar. En el extremo superior del pasamanos, la figura de un dragón parece trepar por la pared, con la cabeza girada hacia el caminante y las garras de sus patas asiendo con fuerza la piedra de la pared. En el extremo inferior de la barandilla se alza un demonio, que sujeta con una mano la bola del mundo y con la otra agarra una serpiente.

Demonio, en una barandilla del
monasterio de Poblet.

En la tradición cristiana, tanto el dragón como la serpiente representan la encarnación del mal. En el libro del Apocalipsis, a Satanás se le llama gran dragón o serpiente antigua, y uno de los santos más populares es San Jorge, asociado a la leyenda del dragón, salvador de doncellas y, en Cataluña, patrón de los enamorados (Sant Jordi). Es llamativo que en un monasterio habitado como éste de Poblet, dos figuras tan denostadas como la del dragón y el demonio ocupen un lugar tan visible. Quizá sea para recordar a los monjes, a diario, que no deben bajar la guardia ya que la tentación se cuela por el resquicio menos sospechado.

sábado, 7 de mayo de 2016

'Un buey enorme pisa mi lengua', libro de Maite Cabrerizo

(Más amigos escritores: Carmen Estirado y José María Triper)

Un buey enorme pisa mi lengua es un libro muy bueno, difícilmente clasificable como prosa pero igualmente constreñido en las costuras de la poesía. Es una obra de 60 páginas escrita con mucho trabajo para exorcizar la rabia del desempleo. Su autora es Maite Cabrerizo, una talentosa juntadora de letras, periodista y escritora amiga, que está dando –y dará- mucho de qué hablar.

Maite Cabrerizo firma ejemplares de su libro
'Un buey enorme pisa mi lengua'.
Al igual que le sucede a José María Triper, el prologuista del libro, me resulta difícil deslindar el cariño que le tengo a Maite de la admiración que siento por este enorme buey pisalenguas que ha parido. Desde el bien traído título (tomado de un episodio de Agamenón (458 a.C.), la tragedia griega de Esquilo), pasando por la dedicatoria (A mis padres. A Juanjo. Amores sin maquillaje que no salen en los diarios), y entre la primera y la última estrofa, las 60 páginas contienen hallazgos estilísticos con los que Maite cuenta verdades como puños.


6- De isobaras y nubesoles
Mañana de niebla…
tarde de despido.
No esperes hoy la tormenta de ayer (Radio Futura)
Ayer diluvió, hoy estoy en paro (lo que se dice una tormenta con pedrada)


Crítica elogiosa de 'Un buey enorme pisa
mi lengua' en 'El Correo'.
Maite Cabrerizo lee mucho, y ese entrenamiento lector le permite encadenar las palabras con una facilidad sólo aparente, mientras va desgranando con parsimonia su cotidianidad: levantarse a las 6:41 para ir a nadar (igual que hacía cuando trabajaba); peregrinar por las oficinas del paro y coger números que la cosifican como una desempleada más; dialogar sin palabras con el portero de la finca de la playa, al que dan ganas de achuchar; leer las noticias; andar como si no hubiera una mañana; conjugar el verbo parar.


9. Fricalor
Estado antinatural que simultanea el frío y el calor. Mientras el cuerpo transpira llegando a niveles de hiperhidrosis, las manos se congelan. Las consultas médicas, me consta, están llenas de pacientes que sufren fricalor. Los síntomas: sudor y temblores.
-¿De frío?, me pregunta el doctor.
-De miedo, digo yo.

Estoy deseando que llegue la Feria del Libro para ver a Maite firmar ejemplares de Un buey enorme pisa mi lengua en el Retiro de Madrid. Un parque que está al lado de su casa y por donde ella suele caminar 20 kilómetros de una sola tacada. Porque Maite -ya está dicho- nada y camina como si no hubiera un mañana, y por eso, aunque las estadísticas oficiales la retengan como una parada más, ella no se detendrá jamás por propia voluntad. Porque a ella, como escribe José María Triper en el prólogo, “ningún buey le va a pisar otra vez la lengua. Su voz ha salido tarde pero certera para no callar, ya sea en la cola del paro o desde el regazo armónico de la piscina”.

El viernes próximo, 13 de mayo, Maite estará en Vitoria presentando de nuevo su buey, dentro del IV Festival de Poesía Vitoria-Gasteiz. Será una presentación original, una especie de monólogo con juego de luces y sonido, durante el cual los protagonistas del libro dialogarán con la autora... y hasta aquí puedo leer. Y como Maite es tan original, a su libro no podía faltarle la banda sonora: aquí está, Sin maquillaje se llama, y la canta Marcos Sierra.