lunes, 31 de marzo de 2014

El Arqueológico reabre, la Torre Eiffel cumple 125 años

(Más sobre París aquí)

Mañana, 1 de abril, abre de nuevo sus puertas al público el Museo Arqueológico Nacional (MAN), tras seis años de obras, dos de los cuales lo han tenido cerrado a cal y canto. La fachada, en la calle Serrano, luce limpia, con la escalinata despejada y los jardines arreglados, mientras que por dentro la madera de las paredes y los suelos de mármol aguardan a los visitantes.
Patio del nuevo Museo
Arqueológico de Madrid.
Al estilo de otros museos europeos, el Arqueológico Nacional se ha dotado de un gran patio central, luminoso y cubierto por una cúpula de cristal, que desempeña la función de distribuidor de la exposición. Para la visita, lo mejor es seguir uno (o los dos) recorridos temáticos aconsejados: el primero conduce por las obras imprescindibles, entre ellas, la Dama de Baza, de la primera mitad del siglo IV a.C.; la Dama de Elche, datada entre los siglos V a IV a.C. o el bote de Zamora.

Dama de Elche (Museo Arqueológico
Nacional, en Madrid).
El segundo recorrido, titulado Arqueología de la muerte, analiza cómo entendían la muerte las civilizaciones de la península Ibérica y las del Mediterráneo, como egipcios y griegos. Aquí se muestran las primeras tumbas colectivas del Neolítico, enterramientos individuales de la Edad del Bronce, aristocráticas tumbas ibéricas, sarcófagos romanos y medievales, una cámara funeraria egipcia y piezas de necrópolis griegas.

En el Arqueológico de Madrid existen obras para todos los gustos: desde bellos mosaicos romanos a humildes objetos cotidianos. Si se desea descansar de tanta cultura, en el hall de entrada hay una cafetería moderna, de libre acceso y con una acogedora terraza. Además, el museo celebra actividades paralelas, como la jornada que el día 3 analiza el papel de las mujeres como sujeto de la Historia. Y antes de que finalice el año, aunque aún no se sabe la fecha, mostrará el tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, extraído del mar por el Odyssey.

Construcción de la Torre Eiffel (marzo 1888).
Y si Madrid recupera mañana un museo, en París, hoy, festejan que la Torre Eiffel, símbolo de la ciudad y uno de los monumentos más famosos del mundo, cumple 125 años y continúa marcando récords, como los siete millones de visitantes que recibió en 2013. Esta dama de hierro fue construida por el arquitecto Gustave Eiffel (1832-1923), quien la inauguró, en 1889, izando la bandera de Francia en la cúspide del monumento. Medía entonces 300,65 metros y era la torre más alta del mundo.

Philippe Petit pasea por la cuerda floja desde la
Torre Eiffel, en 1989.
Muchas cosas le han pasado en 125 años: un funambulista (Philippe Petit) paseó por la cuerda floja en 1989 desde el palacio Chaillot hasta la torre, sobre el río Sena. Ha habido paracaidistas que se han tirado desde lo más alto, e incluso un ciclista subió 1.300 escalones con su mountain bike. No obstante, lo más frecuente es que la torre presencie peticiones de mano y declaraciones de amor. De hecho, en mi última visita a la Torre Eiffel, en septiembre de 2013, yo misma vi cómo un señor (más cerca de los sesenta que de los cincuenta) se arrodillaba y mostraba un anillo a una señora que apenas contenía las lágrimas.
La Torre Eiffel, de noche.
Hoy no están previstas grandes celebraciones: la crisis, la austeridad y las obras en la base del monumento siguen siendo la tónica. En tres pilares del suelo, donde ahora están las taquillas, habrá pronto salas de acogida donde los miles de visitantes diarios podrán hacer cola sin sufrir la lluvia o el sol. Además, en el primer piso, situado a 57 metros, continúan las obras para abrir el nuevo, amplio y panorámico restaurante. La Torre Eiffel, que se construyó pensando en derribarla al cabo de unos veinte años, lleva ya 125. Y sumando...

miércoles, 26 de marzo de 2014

Augusto, el Imperio Romano y Mary Beard tienen Twitter

(Más sobre el emperador romano Augusto aquí y sobre Mary Beard aquí)

El Grand Palais de París acoge hasta el 13 de julio una exposición que conmemora los dos mil años de la muerte de Augusto (63 a.C.-14 d.C. ). La muestra, titulada  Augusto, emperador de Roma, repasa los hitos en la vida y obas de esta legendaria figura, desde su nacimiento como Cayo Octavio e hijo adoptivo de Julio César, hasta el final de sus días, cuando la Historia ya lo había encumbrado como el emperador que gobernó Roma durante cuarenta años y la llevó a su verdadera Edad de Oro.
Busto de bronce del emperador Augusto
(British Museum, Londres).
La exposición parisina aborda tanto el aspecto personal de ascenso político meteórico del hombre, como los claroscuros de su carrera. En las salas del Grand Palais se pueden admirar alrededor de 300 obras relativas al emperador y su época, entre ellas, estatuas, objetos de arte y de uso cotidiano, así como joyas y paneles informativos de temas relacionados, sobre todo, con la Galia.

La novedad es que es posible seguir todas las actividades de la muestra por las redes sociales, gracias a una iniciativa de los organizadores, que han abierto para el emperador su propia página en Facebook y también su cuenta en Twitter 
Estatua de Augusto de la Prima
Porta (Grand Palais, París).
De ese modo, los visitantes y curiosos en general pueden estar al día de lo que hace y dice el primer emperador con presencia en las redes sociales, además de enterarse de asuntos livianos o escandalosos, como el final de la relación de Augusto con su cuñado Marco Antonio, después de que éste lo traicionara por amor a la legendaria reina egipcia Cleopatra (ambos se suicidaron en 30 a.C. ).
En ambas webs pueden leerse a diario citas de Augusto, como ésta: “Encontré una Roma de ladrillo y dejo una Roma de mármol”. Los responsables de esta resurrección 2.0 del emperador Augusto son los community managers Michel Pimpant et Quentin Leclerc, que actualizan los perfiles virtuales a diario.

Ruinas de la Villa Adriana (Tívoli, Italia).
La exposición sobre Augusto pone de moda, una vez más, el Imperio Romano, al que se puede retroceder (de modo virtual y real) a través de la web omnesviae, en la que existe mucha información para  confeccionar rutas y adentrarse por los caminos de tierra y mar usados por los romanos. Desde el mismo centro de Roma, hacia el norte del actual Reino Unido, o al sur de la Península Ibérica y norte de África, la antigua Grecia, Turquía, Jordania, Siria… casi toda la Europa occidental. Es posible, por ejemplo, hacer una incursión virtual para vagar por la Villa Adriana [construida por el emperador Publio Elio Adriano (76-138 d.C.)], que aún no he podido visitar en ninguno de mis viajes a Italia, pese a estar a sólo 30 kilómetros de Roma. La próxima vez, sin falta.

Arco de Septimio Severo, en el Foro (Roma, Italia).
Sin dejar aún el Imperio Romano, y con solo teclear Vici.org, aparecerán en la pantalla del ordenador edificios, murallas, batallas y todo tipo de ruinas arqueológicas, con detalles artísticos y curiosidades sobre los monumentos erigidos por los romanos y que aún siguen en pie, asombrándonos con la belleza de sus proporciones y su majestuosidad. Para muestra, el Arco de Septimio Severo, en el Foro de Roma.
Rigurosa y amena es Mary Beard, una historiadora atípica, experta en civilización clásica, que lo mismo imparte clases en Cambridge que realiza documentales en la BBC de Londres. Hace meses grabó la serie de tres capítulos Conoce a los romanos (Meet the Romans), que puede hallarse en Youtube y que cuenta la vida real en la Roma clásica. Está disponible con subtítulos en inglés, que ayuda a entender mejor. Seguir a esta divulgadora de la historia y el arte es un placer. Su aparente excentricidad en lo personal no le resta un ápice de seriedad. Éste es el Twitter de Mary Beard.
 
 
 
 
 
 

sábado, 22 de marzo de 2014

El Enterprise en las nubes y más fotos con espíritu viajero

(Más sobre nubes aquí, sobre Jane Austen aquí, la Costa Amalfitana aquí)

Mirar al cielo, otear las nubes y descubrir o inventarse las mil y una formas que adoptan es una actividad de lo más sana, divertida y relajante.Y, si no, que se lo pregunten a los miembros de la Sociedad de Amigos de las Nubes, que se dedican a auscultar los cielos del mundo entero en busca de la nube de forma perfecta.
 
Nube 'Enterprise' sobre San José
de los Santos (Brasil).
La mejor nube avistada en el mes de marzo es esta que recuerda a la famosa nave espacial Enterprise (la de la saga Star Trek) que aparece sobre la ciudad brasileña de San José de los Campos. Los rayos de luz que irradia el Sol en la parte baja de la foto se despliegan por todo el cielo y hacen de esta foto un glorioso ejemplo de por qué la variedad de los cumulonimbos es conocida como la reina de las nubes.

Faro bajo un manto de estrellas
(foto de Ivan Pedretti).
También tiene el cielo como referencia esta imagen, en la que se puede ver el impresionante espectáculo de un faro bajo un prodigioso manto de estrellas. Se trata de una foto de Ivan Pedretti, con la que ha ganado el premio de Fotografía Sony 2014 en la categoría de panorámica. El trabajo de este artista es de una gran belleza y se centra en retratar la naturaleza, ya sean puentes, cascadas, animales o cielos de todo el mundo.
 
Golfo de Alaska (línea de encuentro
de las aguas de dos océanos).
Y del cielo al mar, hasta llegar a la curiosa línea donde, en el Golfo de Alaska, se encuentran las aguas del deshielo de los glaciares de la costa con las aguas del mar Báltico. La diferencia de salinidad y de densidad entre ambos tipos de agua impide que se  mezclen, pero en cambio permite tomar fotografías como ésta, de una gran belleza, en la que se observa, a la derecha, el agua de color azul oscuro (salada) y al otro, la de azul claro, de origen glaciar y por tanto, dulce.

Belvedere del Infinito (Villa Cimbrone,
Ravello, Italia).
En Ravello (Costa Amalfitana) está la Villa Cimbrone, construida a inicios del siglo XX y de la que se dice que ofrece las vistas más espectaculares sobre el mar. Desde luego, lo son las que se admiran desde el Belvedere del Infinito, una terraza espléndida sobre el Tirreno, donde se alinean reproducciones de bustos clásicos. Los jardines son asimismo muy hermosos, algo asilvestrados en la parte más alejada de la Villa (que es hotel y restaurante), lo que le da a la visita aún más encanto.

Chawton, el hogar de Jane Austen
(interior, entrada).
Quizá no tenga vistas tan envidiables como las de Ravello, pero sin duda ni el paisaje natural ni la experiencia humana dejarán indiferentes a quienes viajen a Chawton, el hogar de la escritora Jane Austen (1775-1818) o se animen a hacer una ruta literaria en pos de sus huellas por el sur de Inglaterra. Bath, Winchester, el condado entero de Hampshire y Londres son protagonistas de sus novelas y marcaron la vida de la escritora. Tanto en los museos como fuera de ellos, el espíritu de Jane Austen sigue vivo, como demostró el éxito de la celebración, en 2013, del bicentenario de la publicación de su obra cumbre, Orgullo y Prejuicio.

sábado, 8 de marzo de 2014

Samotracia, Venus, Unicornio: Damas del Día de la Mujer

Hoy, 8 de marzo, es el Día de la Mujer Trabajadora. Los detractores de estas conmemoraciones siempre argumentan lo mismo, así como los defensores replican con idénticos razonamientos, año tras año. Por mi parte, como mujer (y trabajadora en activo), me gustaría que no fuera preciso recordarlo. Pero, mientras ese día llega, reivindico el derecho a festejarlo.

Me fascina la escultura clásica por la belleza magnífica de hombres y mujeres, gloriosamente orgullosos, desinhibidos en su soberbia desnudez. Debió ser la primera vez en la Historia que el arte despojó por igual a hombres y mujeres de sus ropajes, enalteciendo sus proporciones idílicas, erigiendo altares a la Belleza con mayúsculas.

Victoria de Samotracia (Museo
del Louvre, París).
En este Día de la Mujer 2014, quiero recordar a tres grandes Damas, venerables en su ancianidad sin edad. Las tres han recobrado su esplendor primitivo, una vez que han sido limpiadas del polvo y de la herrumbre acumulados durante siglos. La más antigua de ellas es la Victoria de Samotraciaemblemática escultura griega de 190 a.C., realizada en mármol de la isla de Paros.
 
Es una de las tres obras emblemáticas del Museo del Louvre, en París, junto a la más que célebre Gioconda, de Leonardo da Vinci, y la Venus de Milo.

Escalera Daru (al fondo, Victoria
de Samotracia), en el Louvre.
 
La Victoria podrá verse de nuevo en junio, una vez concluya su minuciosa restauración, que puede seguirse en esta web. Es tal la magia de esta Dama, que de los cuatro millones que cuesta su restauración, uno lo han aportado 6.700 donantes, en una de esas acciones de crowfunding que muestran que la solidaridad funciona. Cuando acabe de recobrar su brillo, la Victoria de Samotracia (Niké, la diosa griega de la victoria), desenterrada en 1863 en el santuario de los Grandes Dioses (Samotracia), volverá a robar el aliento desde lo alto de la escalera Daru.

La Venus de Milo (Museo del Louvre, París),
rodeada de flashes y turistas.
Muy cerca de la Victoria, en la sala 16 del Museo del Louvre, hay una segunda Dama que resplandece en su pétrea semidesnudez: la  Venus de Milo. También griega, y del período helenístico, fue descubierta en el año 1820 en Milo, una isla del suroeste de las Cícladas. La estatua, que apareció sin brazos, conserva restos de policromía.
 
Venus de Milo.
La escultura representa a Afrodita (el equivalente en la mitología romana es Venus), la diosa de la belleza y el amor, y pese a la falta de brazos es de una belleza impactante. No sabría decir lo que más me gusta de esta mujer-diosa-modelo etéreo e inasible: quizá su torso medio doblado, o tal vez su mirada perdida, que transmite una sensación a la vez de calma y de tristeza, como si oteara el futuro de tantas y tantas mujeres que llegarían detrás de ella. Desde que fue restaurada, la Venus de Milo preside una sala espaciosa, donde los turistas suelen asediarla con los flashes de sus modernas cámaras, casi siempre haciendo turnos para posar delante de su cuerpo de mármol.  

Tapiz de la Dama del Unicornio
(Museo de Cluny, París).
 
La tercera Dama que quiero recordar hoy es la Dama del Unicornio, que estrena un renovado espacio museográfico hecho a su imagen y medida, en el Museo de la Edad Media-Termas de Cluny, en París. Se trata de un conjunto de seis tapices tejidos en el siglo XV, que fueron descubiertos en 1841 por Prosper Mérimée (1803-1870), en el castillo de Boussac, y que entraron en la leyenda gracias a la escritora, librepensadora y feminista George Sand (1804-1876). Cinco de las telas ilustran cada uno de los sentidos (vista, oído, tacto, gusto, olfato), mientras la sexta, titulada À mon seul désir, es más enigmática. Gracias a que en los tapices aparecen un león y un unicornio portando divisas señoriales, los historiadores saben que los encargó Jean Le Viste, personaje próximo al rey Carlos VII (1403-1461). Sobre la época y los tapices escribió Tracy Chevalier su novela La Dama del Unicornio, muy recomendable.

Lo cierto es que, semiolvidado Jean Le Viste, el dueño del tapiz, y enjuiciado por la Historia el rey francés (abandonó a su suerte a Juana de Arco), la Dama del Unicornio sigue reinando en un campo plagado de flores y animales. Es a ella, a la Mujer, a quien el mitológico unicornio rinde pleitesía, los dos en el centro ingrávido de un universo de ensueño.