viernes, 19 de julio de 2013

Las zancadas del tiempo: tres años de mi vida en Londres

(Más sobre Jane Austen y The Travel Bookshop aquí)

De la brevedad de la vida es un célebre ensayo de Séneca (4 a.C.-65 d.C) que, como casi todos los que tenemos formación universitaria, no he leído y del que sólo conozco lo que aprendí en mi etapa de bachiller y lo que dicen las reseñas. Sin embargo, pocas certezas como ésta (descontando la de la muerte) son tan universales e inherentes al ser humano.
Interior de la librería original 'The Travel
Bookshop' (Notting Hill, Londres).
Ahora que estoy a punto de irme de vacaciones, y echando cuentas del tiempo, constato que hace ya tres años largos que empecé este blog y, por tanto, más de tres años que viví en Londres una de las etapas sin duda más felices y fructíferas de mi existencia.

Más de tres años hace, por ejemplo, de mi viaje relámpago Londres-Lille-Londres, ida y vuelta en el mismo día, para conocer la ciudad medievo-renacentista de los beffroi. Y más de tres años también que peregriné a los santos lugares donde vivió, escribió y murió la novelista del XVIII Jane Austen, desde su casa-museo en Chawton, que visitaba por segunda vez, a las ciudades de BathWinchester, que conocía asimismo de antes y que me encantó recorrer de nuevo, en el verano de 2010.
Y, aunque me parezcan mentira las largas zancadas que da el tiempo para dejar atrás nuestros sueños, también hace más de tres veranos que me deleitaba recorriendo las salas de la National Gallery, la Portrait Gallery, el British Museum o el Victoria & Albert, donde ahora mismo celebran una gran exposición sobre David Bowie.

Fachada de la original 'The Travel Bookshop'
(Londres, verano de 2010).
Todos esos museos, gratuitos, siguen teniendo al menos dos visitas guiadas (también gratis) cada día, normalmente capitaneadas por jubilados voluntarios, que desgranan la historia del museo, sus obras más célebres, curiosidades y detalles que sólo un amante del arte se empeña en transmitir a los demás. Todo un lujo en estos tiempos de crisis. 
Tres años hace ya, en fin, desde que pasaba las mañanas de los domingos deambulando entre los puestos y la gente en los mercados de Londres, desde Candem Town a Brick Lane o Peticoat Lane, y mi favorito, Notting Hill, donde aún existía la original The Travel Bookshop. La tienda que ahora ocupa su lugar, más pequeña que la anterior, poco tiene que ver con la famosa librería de Hugh Grant en la película Notting Hill, donde conoció a Julia Roberts y se fraguó ese amor… de película.

Gente en Notting Hill, una mañana de
domingo de julio de 2010.
Los dueños actuales han intentado mantener el escaparate lo más parecido al original, y en la fachada hay una placa con la historia de la librería. Pero las fotos no engañan, y no hay comparación que empañe la solera de la tienda anterior, donde se respiraba el amor a los libros de viajes. Por mucho que el tiempo nos vaya echando en el olvido, siempre quedarán las gentes y los lugares incrustados en la memoria, en las películas y (como el breve de Séneca) en los libros.

sábado, 13 de julio de 2013

'Patchy clouds', a novel by Carmen Martín Gaite

(Spanish version here*To my English readers: I apologize for every mistake. Please be aware I am a Spanish writer who translates what you have asked for. ('The Guardian' published her obituary here)

Pegasus over Kefalonia sky (picture taken
from Ithaca island).
The novel Patchy Clouds, one of the most important works of the Spanish writer Carmen Martín Gaite (1925-2000), is a moving story about friendship, broken dreams, family life, love and freedom. I have read this book several times through the years and I think the main reason it has such an impact on me is because the wide range of feelings, emotions and universal desires the book explores.

'Nubosidad variable'
(Spanish edition).
The main characters of Patchy Clouds (Nubosidad variable in Spanish) are Sofia Montalvo and Mariana Leon, close friends since their childhood. They meet again in a painting exhibition after being separated for thirty years. Their lives couldn’t be more different: a married housewife with two emancipated children (Sofia) and an eminent psychiatrist who lives alone (Mariana).

Following their fortuitous encounter, the two friends start sending letters to each other. That’s the way the reader finds out what happened in the past and what argument took them apart for so many years.

Martin Gaites’s style is clear, intimate and moving in some descriptions of the nature of human beings. Their protagonists are strong women that don’t hesitate to show their naked, raw emotions, all of them described in a memorable and eloquent style.
Spanish writer Carmen Martín
Gaite (1925-2000).
Some critics point out this novel as a “feminist book”, but it is not; not really. Maybe this novel can be seen as a “feminist” because of its female perspective about female issues, but the plot and characters of Patchy Clouds can attract readers of all ages and conditions. In the end, this book is a brilliant piece of work that shows it’s never too late to say “I am sorry”. The universe of Sofia and Mariana is full of sincerity and authenticity. No reader will remain indifferent travelling through this sea of infinite emotions. I fervently recommend it!!! Even if you have to use the Google Translator for the reading.  

P. S. Carmen Martín Gaite died on 23 July 2000. She was 74 years old. So young to die! She was one of the most smiley faces on the annual Madrid Book Fair, with his white hair and colorful caps, always faithful to the encounter with her readers. Thirteen years later, we still miss you Carmen.

sábado, 6 de julio de 2013

El Prado desvela 'La belleza encerrada' en la pintura

Hallazgos enigmáticos y detalles insospechados pueblan cuadros vistos muchas veces, tanto en libros de arte como en manuales escolares y pinacotecas del mundo. Descubrirlos y maravillarse como si fuera la primera vez que se contemplan es la experiencia sensorial que ofrece la exposición La belleza encerrada, abierta en el Museo del Prado (Madrid) hasta el día 10 de noviembre.


'El paso de la laguna Estigia' (detalle), de
Patinir, con el unicornio entre caballos.

Un ejemplo es El paso de la laguna Estigia, de Joachim Patinir (1480-1524), pintor del Renacimiento famoso por su uso del color azul y como paisajista. Si se afina el ojo se atisba un unicornio entre una manada de caballosTampoco hay que perderse los ángeles que acompañan a hombres inocentes entre los jardines de frutales.


'El Tránsito de la Virgen' (detalle), de Andrea
Mantegna, con vista topográfica del S. XV.
El Tránsito de la Virgende Andrea Mantegna (1431-1506), contrapone varios horizontes (ventana y lecho de María) con planos verticales (apóstoles y pilastras) y nos deja ver un paisaje que es una de las primeras vistas topográficas de la pintura italiana. Aparecen, tal como eran hace quinientos años, el lago en torno a Mantua, el puente que lo cruza y el Borgo di San Giorgio.

'Autorretrato' (detalle), de Alberto Durero
como gentilhombre.
Mundialmente conocido, este Autorretrato (1498) de Alberto Durero (1471-1528) es uno de los muchos que pintó el artista, con la particularidad de que aquí se representa a sí mismo como un gentilhombre, joven y elegante, si bien su rostro no está en absoluto idealizado:  tiene los párpados caídos y la nariz gruesa, tal cual era Durero.
 
En esta exposición del Prado hay mucha, muchísima pintura de temática religiosa y de culto  a los héroes y leyendas clásicas, pero también piezas curiosas, como la Postal de la Mona Lisa. En todas ellas hay agazapados múltiples seres, figuras y señales que aguardan el reconocimiento por parte del espectador. Por ejemplo, hay que descubrir la araña que cuelga de la gruta de Plutón y Proserpina en Orfeo y Eurídice en los Infiernos, de Fris, y sorprender la mirada del novio a la novia en las Capitulaciones de boda de Watteau.

'Tentaciones de San Juan Abad'
(detalle), de Teniers.
Las Tentaciones de San Juan Abad, de David Teniers el Joven (1610-1690), está poblado de terribles criaturas infernales. Es un cuadro de reducidas dimensiones muy del gusto de los Países Bajos en el siglo XVII, que está pintado para ser observado desde cerca y en detalle. 

En total, pueden admirarse hasta 280 obras, 90 de las cuales no cuelgan de manera habitual en las salas del museo. Y atención a los huecos y vanos en los muros, que se abren en puntos estratégicos de las salas para entrelazar visualmente algunas obras.

Tablero de la 'Mesa de los pecados
capiteles', de El Bosco.
Merece la pena detenerse un rato frente a la Mesa de los pecados capitales, del enigmático El Bosco (1450-1516), momentáneamente exenta de su pedestal. Su representación de la envidia, la lujuria, la gula o la pereza siguen siendo el mejor manual de defectos del ser humano.